lunes, diciembre 30, 2013

No os indignéis tanto, un buen comic de 2013

Varios son los comics que se han publicado este año que hemos comentado en este blog. Algunos no han aparecido por varios motivos. El último de Paco Roca, Los surcos del azar, por ejemplo porque todavía no ha caído en mis manos. El Pico de los cuervos, de Iñaket y Mikel Begoña, porque aunque ya hace un tiempo que lo disfruté, merece una reflexión más sosegada.

Pero no querría que acabara el año sin hacer mención a un pequeño álbum que a mi entender merece estar entre los mejores del año. Se trata de No os indignéis tanto, de Manel Fontdevila. Esta joyita en blanco y negro editada por Astiberri es un ejemplo de cómo la reflexión personal, el espíritu crítico, la libertad creadora y la sinceridad del autor acaban plasmándose en un comic que da que pensar y obliga a que durante y tras la lectura el lector se vea obligado a reflexionar sobre lo visto y leído.

No os indignéis tanto no es una crítica al llamado movimiento indignado. Es una reflexión personal, pero serena y lúcida sobre un determinado momento de la vida del país, sobre los límites de un determinado modo de hacer las cosas y una lectura crítica de las esperanzas ciertas o imaginadas de las posibilidades de cambio.

Es crítico y autocrítico y por lo tanto esperanzador con el hecho de que si no se ha acertado con el análisis y la táctica; no por ello es menos deseable o cierta la necesidad de cambio. Un relato dibujado y narrado en primera persona. En ocasiones comprensivo con las movilizaciones que se produjeron y en ocasiones crítico con el método y la formula.

Es crítico con la situación vivida, pero lo es más aún con la situación que provocó esas movilizaciones. En ese sentido es un comic muy valiente porque se posiciona políticamente. Por el camino reflexiones interesantes sobre los límites de la protesta y el modo de ejercitarla, el patetismo de la prensa oficial y el intelectualismo oficial, sobre el ensanchar los límites de la libertad. Homenajes a Brassens, Monty Python… Y la comparación con el secuestro de la revista El Jueves por causa de la famosa portada sobre los príncipes y sus hábitos sexuales, portada de la que Fontdevila fue guionista.

Y después, más reflexiones interesantes como que los defensores de la democracia sean quienes pelearon por evitarla al menos en su fuero interno. Sobre la revolución virtual. Sobre tantas cosas que es mejor que lo leas tú, lo disfrutes y lo reflexiones.

miércoles, diciembre 18, 2013

Libre Pensamiento nº 76

Ya hace unos días que está en la calle el nº 76 de la revista Libre Pensamiento con el siguiente sumario:

- Editorial.

- Rapto de las palabras, poder del lenguaje. David Antona González

- En defensa de la inversión pública en sanidad: De cómo revelarse ante el discurso del gasto. Pablo A. Sainz

- Bajar la resaca del derrotismo, la inseguridad y la competencia (Dic). Un coctel de discursos que legitiman. Brigadas Vecinales de Observación de Derechos Humanos

- ¿Quién tiene derecho a los derechos? Aproximación a algunas retóricas de resignificación de los derechos sociales. Grupo IMA – Derechos Humanos (Instituto Madrileño de Antropología)

- Algunas lecturas más. Daniel Parajuá Navarrete.

- No tocar, o urgente antropología anarquista. Jordi A. López Lillo

- “Hay que apostar por la desobediencia”: Entrevista a la sección sindical de CGT en HP (Hewlett Packard) tres meses después de concluida la huelga indefinida en la empresa. P. Monleón y D. Cortés.

- Negociando y dialogando sobre paz en Colombia. Alicia Martínez Cifuentes.

- República Democrática del Congo. ¿Hay una solución ante el problema humanitario? Bitácora de un cooperante. Silvia Orru

- ¿Crisis en el automóvil? Juan J. Arriero González

- Reflexión compartida:
“Hipótesis democracia” de Emmanuel Rodríguez. 15 hipótesis osadas. D. Cortés
Pissarro, uno de los nuestros. Cristina Plaza
Rastros de rostros en un prado rojo (y negro). Paco Marcellán

viernes, diciembre 13, 2013

Astérix y los Pictos: un digno regreso

Astérix y Obélix son sin duda un icono en el mundo del comic. Durante 24 números la pareja de irreductibles galos fueron conducidos de la mano por una pareja de creadores que marcó un hito en la historieta mundial.

Con guiones de Goscinny e ilustraciones de Uderzo, Astérix y Obélix, pesadilla del mismísimo Julio Cesar, recorrieron el mundo para alegría de sus numerosos seguidores. A la muerte de Goscinny, Albert Uderzo decidió continuar insuflando vida a la pareja de galos asumiendo tanto las ilustraciones como el guión de las historietas.

Es así, como nuestros personajes salieron adelante durante otras 8 ó 9 aventuras. Y la gran pregunta que nos hacíamos es qué ocurriría con Astérix cuando Uderzo no pudiera continuar haciendo frente al reto. Pues bien, ya tenemos la respuesta. Con la aprobación del propio Uderzo y de Anne Goscinny, hija del inventor de la historia, Jean-Ives Ferry como guionista y Didier Conrad como dibujante han asumido la labor, y el reto, de dar continuidad al héroe galo.

Llegados a este punto se presentaban dos opciones. Bien hacer una apuesta libre y rupturista, en cierto sentido, lo que hubiera permitido quizás a los nuevos autores insuflar su propia personalidad a los personajes; o bien seguir a pies juntillas el modelo original, que a mi entender en cierta medida era una apuesta más difícil puesto que las comparaciones estarían más justificadas.

Evidentemente, y no sabemos si para bien o para mal, se ha impuesto la apuesta más conservadora, pero aún así hay que decir que el regreso de Astérix y compañía de la mano de sus nuevos creadores mantiene el nivel que cabe exigir. Es en ese sentido un regreso más que digno.

Los personajes, la historia, la trama y los golpes de efecto son reconocibles y asumibles a poco que se le tenga cariño a los personajes. Este Astérix y los Pictos no desmerece a otras aventuras de nuestros personajes. Si bien la trama principal es en cierto sentido algo más débil, los golpes de humor e inteligencia son abundantes y convincentes. Hay espacio para todos los personajes habituales. Y cómo es habitual aparece un pequeño invitado en la piel de ese agente censal romano que por si fuera poco cuenta con un pariente legionario en la tierra de los Pictos.

Hay espacio para las anécdotas históricas (el whisky, el rock, el monstruo del lago Ness), ingenio en los nombres y juegos de palabras e incluso crítica política y social. Esa reproche de Karabella al discurso de su marido sobre el histórico derecho de asilo galo, la broma sobre la deslocalización económica, etc.

Podemos decir entonces que el texto de Ferri está a la altura de las exigencias y sin duda las ilustraciones de Conrad parecen un calco del trabajo realizado anteriormente por Uderzo. El hecho de que este último álbum se haya editado con el visto bueno de Uderzo nos hace presagiar que Astérix y sus compañeros cuentan con buena salud y se prevé, para alegría de todas las personas que han disfrutado y disfrutan con sus aventuras, una larga vida. Una buena noticia sin duda.

miércoles, noviembre 27, 2013

Beowulf, un lujo visual

Gracias al trabajo editorial de Astiberri ha llegado a las librerías este impresionante comic de Santiago García y el dibujante orensano David Rubín. Un excelente trabajo se mire por dónde se mire. Y es fácil asegurar que en las páginas de este comic hay mucho que mirar y con lo que disfrutar.

Con una edición lujosísima, que convierte el álbum en una verdadera obra de arte suficiente para destacarlo sólo por eso; lo cierto es que si el exterior es impresionante, el interior es todavía más impactante. Hay muchas cosas de las que hablar y todas buenas. Sin duda quién se lleva el gato al agua es el trabajo de David Rubín pues este Beowulf es eminentemente visual. Con muy poco texto, que no poco guión, pero con muy buenas ilustraciones Rubín soporta el peso de la narración de esta leyenda nórdica.

Si tuviera que destacar algunos elementos sin duda serían el realismo la acción en su conjunto y la enorme definición del dibujante en cada viñeta. Y pese a su gran definición no es absolutamente realista pues los rostros y las figuras apuestan por la ilustración y no por el dibujo realista. Es en los detalles donde Rubín ha echado el resto para conseguir unas viñetas de gran dinamismo y muy plásticas.

La fuerza de las imágenes y de las composiciones dibujadas a mano se ven reforzadas además con la omnipresencia del color rojo en la mayor parte de la obra, lo que contribuye a resaltar la actividad de cada viñeta. También es de reseñar la presencia de grandes escenas de doble página que hay que visionar primero en su conjunto y luego recorrer con la vista centimetro a centimetro para exprimir hasta la última gota de su talento.

Y junto a eso, totalmente destacable, la sorprendente e inteligente capacidad para narrar dos acciones distintas al mismo tiempo con una sabia combinación de viñetas, que convierten la lectura y la visualización de este cómic en un verdadero placer que se mantiene en cada una de sus páginas.
Sin duda este Beowulf es un disfrute para los sentidos y cada viñeta exige un esfuerzo para su visualización que se ve siempre recompensado con cada detalle, cada plano, cada enfoque, cada línea.

Lo dicho este Beowulf es un lujo visual y editorial.

viernes, noviembre 22, 2013

De Neguri a Lausanne, diarios de una transición. Desnudo individual de una élite económica

Creo que es la primera vez que al reflexionar sobre un libro no sé muy bien cómo empezar a escribir. No sabría decir si este es un bueno o malo. Si es una burla o una revelación. Una boutade o un salir del armario. Un paso al frente o una rendición de cuentas. Lo que es indudable es que es cuanto menos un libro sorprendente.

Alejandro Gaytán de Ayala ha esperado a que trascurran tres décadas para publicar sus diarios personales comprendidos entre los años 1977 y 1980. Pero… ¿Quién es Alejandro Gaytán de Ayala? En mi vida había escuchado tales apellidos ni escuchado hablar de él, ni de su familia. Y sin embargo, Alejandro era una de los dandis que habitaban en ese ghetto del éxito económico y la endogamia política que es Neguri. Para quién no lo sepa, la isla más lujosa del conglomerado de poder que fue (¿y sigue siendo?) Getxo.

Isla terrestre en la que habitaban, y habitan, buena parte, si no el todo de esa élite económica que ya antes de la Dictadura, pero sobre todo gracias al franquismo, se convirtió en la casta que gobernó (sin que esto quiera decir que haya perdido su capacidad de influir en la economía y la política) y se enriqueció gracias al sudor de miles y miles de vascos, autóctonos y de adopción, en sus bancos, sus minas, sus astilleros, sus siderurgias, sus eléctricas o sus papeleras.
 
Con la transición, Neguri entraba en crisis sobre todo por su incapacidad para apartarse de la identificación absoluta con el franquismo, al que muchas de esas familias ya apoyaron durante el alzamiento, apoyo que luego vieron recompensado en la influencia de sus empresas y bancos y el acaparamiento de puestos políticos.

Todo eso aparece muy bien retratado en los diarios de Gaytán de Ayala. La identificación con una derecha clerical y rancia, aunque el protagonista sea homosexual con un fuerte complejo e impacto psicológico, que oscila entre el apoyo a AP y a UCD según oscile el péndulo anímico y las reservas más absolutas hacia el nacionalismo democrático o radical, así como hacia el obrerismo.

Con un fuerte sentido de clase e incluso racismo económico. Un elitismo de clase que en las entradas de su diario le hace defender intervenciones militares o al menos comprenderlas intelectualmente e incluso el apartheid político y soluciones finales para determinados espectros ideológicos.
 
En realidad, a Alejandro sólo le interesa el dinero para no tener que trabajar, amenaza que se cierne sobre él como su pesadilla más recurrente; el bridge y la música. Hombre de extraordinaria cultura se pasa buena parte de estos cuatros años eludiendo el trabajo, cobrando eso si su asignación como miembro del consejo de la papelera familiar, viajando por Europa para acudir a los principales circuitos musicales del continente: Salzburgo, Múnich, Ginebra y por Paris y Londres para acudir al teatro, conciertos o comprar libros.

Este libro que en ocasiones es un insulto y en otras extraordinariamente divertido podría pasar por una anécdota, por un caso único; pero los apellidos que circulan por las anotaciones diarias del autor, personas con las que pasa sus días cenando, jugando al bridge, disfrutando de espectáculos o simplemente alternando, rápidamente nos hacen ver hasta qué punto fueron poderosos en una época, y probablemente siguen siéndolo, y hasta qué punto compartían análisis: José María de Areilza (omnipresente en la casa familiar de Markina), Sota, Guell, Cambó, Ybarra, Ibarra, Icaza, Cavero, Oshea Botín, Senillosa, Guimón, Rodezno, Garrigues, Oriol, Urquijo, Careaga, Ampuero, Lequerica, Olarra, Arrue, muchos con sus respectivos títulos nobiliarios… y un largo etcétera.

Por supuesto hay otras amistades llamativas y muy cercanas como Juan Cambreleng, Jerónimo Saavedra o el mismísimo Narcís Serra

El libro recoge también la efervescencia política del momento: mítines, referéndums, elecciones, manifestaciones, violencia, Lemoniz…. Es un retrato costumbrista de una minoría fuera de tiempo y de lugar que no sabe cómo reaccionar ante la ruptura del statu quo del que tanto se han beneficiado durante mucho tiempo.

Mención aparte merecen las entradas situadas en la casa familiar de Markina que realmente resultan sorprendentes al ver como un pueblo tan pequeño era hábitat habitual de un círculo tan poderoso de personas; las referencias a su tratamiento psicoanalítico y el prólogo de su primo Perico Ibarra, notable en su análisis y en el que revela su propio origen psicosocial siendo como es uno de los tótems de la progresía intelectual de Euskadi.

Podríamos seguir diseccionando aspectos que aparecen en estos diarios, que finalizan cuando el autor marcha a Lausana a trabajar en el COI. Pero en definitiva baste con decir que es un libro que incluso publicado 30 años después de los hechos que recoge, debe de haber levantado ampollas en su círculo social y que mientras se lee nos hace oscilar entre el humor más inteligente, la sorpresa y el asco. Y eso desde luego no es poca cosa para un libro.

sábado, noviembre 16, 2013

Un hotel en la Costa Brava, entre la historia y la anécdota

Si he de ser sincero no sé muy bien que decir después de acabar la lectura de este libro, que a tenor de la crítica oficial, debería haberme al menos conmovido. Así que voy a tratar de ser extremadamente decoroso con mi opinión. Quizás lo mejor ser empezar por el contenido del mismo.

Un hotel en la Costa Brava no es una novela. Es una especie de biografía sobre la aventura emprendida por una pareja de británicos, los Johnstone, que en un momento dado deciden abandonar su vida en Londres para abrir un hotel en Tossa de Mar, que entonces no era más que un pequeño pueblo de la Costa Brava, al que habían llegado por primera vez de casualidad en unas vacaciones sin rumbo.

Claro que ese momento dado, no es un momento cualquiera. Es 1934, en plena revolución de Octubre y que los dos años siguientes se los llevaría la construcción del hotel de manera que el mismo se inauguró en vísperas de la victoria del Frente Popular y del comienzo de la Guerra Civil española. En cualquier caso dos años convulsos y muy importantes en la Historia de España.

Ese es el preludio de esta historia y a partir de ahí podríamos hacer una bifurcación de la crítica. Por un lado, sin duda la narración está bastante bien escrita. Es ágil y tiene puntos de humor ocurrentes. Además los Johnstone no ocultan su amor por Cataluña y por los catalanes, y especialmente por Tossa de Mar, pero no puedo evitar el pensar que con una visión bastante reduccionista, un poco snob y ciertos aires británicos de superioridad, cómo si sólo existiera una forma de ser catalán, es decir pescador o campesino, con su seny, bastante individualista y poco interesados en el devenir colectivo y el debate político de su país. En fin una visión un poco simplista de la realidad.

En cualquier caso en la primera parte el retrato del grupo de exiliados alemanes y las visitas de periodistas e intelectuales británicos dan para un relato interesante. Pero una vez que la situación en Cataluña y el resto de España se va tensando y comienza el conflicto bélico el retrato continúa siendo interesante pero pierde esa ecuanimidad que sería más de agradecer en un observador extranjero y probablemente también su análisis es más y más superficial.

Desde luego el compromiso de los Johnstone con Tossa, Catalunya y el Gobierno es claro. Por dos o tres veces renuncian a abandonar Tossa, se niegan a izar la bandera británica y son críticos con la No intervención de Francia y su país. Pero por otro lado, el proceso revolucionario es reducido a mero desorden, los milicianos y revolucionarios, no comunistas, son los más ilusos de cada pueblo.

La FAI y la CNT no saben ni que quieren ni cómo hacerlo. El POUM en primer lugar son simpáticos idealistas enloquecidos y posteriormente unos criminales que se merecen ser perseguidos. Los más honestos y serios son los comunistas, y los únicos que saben ser organizados y efectivos; aunque hasta ellos mismos tienen que reconocer que entre sus filas se pueden encontrar siniestros comisarios políticos que pueden hacer mucho daño si lo desean.

En cualquier caso los Johnstone se mantendrán en España hasta la caída de Cataluña. El hotel se convertirá en los últimos meses en colonia de acogida para niños huérfanos o que sus padres han dejado al cuidado del Solidarity Fund. Por supuesto Nancy Johnstone es una gran organizadora capaz de resolver cualquier entuerto propio o ajeno.

Aún así quizás las páginas más logradas del libro son las que retratan el hundimiento del frente catalán, la caída de Barcelona, la salida en masa de refugiados hacia la frontera francesa, masa en la que ellos y su grupo de niños se incluyen, y el criminal recibimiento por parte de las autoridades francesas.

En definitiva, Un hotel en la Costa Brava es un libro ameno, sin duda; pero un pelín superficial e incluso en ocasiones frívolo. Muy lejos de lo que en ocasiones un observador extranjero con mirada aguda puede conseguir. Me viene a la cabeza ahora el ejemplo tan claro de El laberinto español de Gerald Brennan y la actitud de ambos autores me parecen la noche y el día.

El devenir de los Johnstone tras la guerra es también revelador en parte. La pareja se rompe tras partir al exilio (es un decir porque podrían regresar a Inglaterra) mexicano. Archie tras un breve regreso a Inglaterra consigue un trabajo en la embajada inglesa en la Unión Soviética y allí decidirá dar el paso, romper con su país y en plena guerra fría convertirse en un nuevo hombre soviético. Esporádicamente su firma aparecerá en Pravda y otros medios de la órbita soviética.

En cuanto a Nancy rehará su vida con un francés, tratará inútilmente de recuperar el hotel pasados unos años y también se moverá en la órbita de la intelectualidad comunista. Y quizás sea este un dato más revelador de lo que parece para comprender su análisis sobre la contienda española.

Y sin embargo, me quedo con una frase a modo de broma que pone fin al libro uno de la narración de Nancy Johnstone y que quizás es un desliz que pasó por alto. "Hemos descubierto que nos gusta vivir en la anarquía. Así pues, y a pesar del éxodo de extranjeros, nosotros estamos decididos a quedarnos".

martes, noviembre 05, 2013

El sermón sobre la caída de Roma, literatura filosófica... pero no tanto

Esta novela de Jerôme Ferrari se adjudico el prestigioso premio Goncourt en su edición de 2012 y ha llegado recientemente a nuestras librerías y bibliotecas.

Aunque en el título la he calificado como literatura filosófica, también lo he matizado; pero ese matiz en ningún caso quiere hacer resaltar un demérito. Al contrario, El sermón sobre la caída de Roma es una novela muy bien escrita. Con un estilo denso y poderoso, extraordinario dominio del lenguaje y el vocabulario. Muy bien matizada en cada una de sus líneas. Certera hasta la extenuación en ocasiones. En ese sentido, el no tanto; más que un matiz es un halago, puesto que la novela también tiene una elaborada trama. Es decir, no es un mero ejercicio estilístico. Aunque desde luego estilo tiene y mucho. Quizás no el más elegante, pero si desde luego muy trabajado. El estilo que puede aportar un escritor aplicado y consciente de su capacidad. Quizás no un grandisimo escritor, pero si un escritor dotado.

Hay que decir además que ese trabajo es doble, pues no se aplica únicamente al estilo literario, si no que las diversas líneas argumentales también lo están. Y lo que a priori podría ser una historia intergeneracional lineal, está estructurada de tal manera que hay que avanzar bastante en la lectura de la novela para hacerse una composición de lugar comprensible. Quizás lo más destacado de la novela sea precisamente su arquitectura interna. Con diversas tramas hilvanadas en complicados saltos temporales, que acaban por confluir a medida que se avanza.

El sermón sobre la caída de Roma podría haber sido una simple buena novela con una historia que contar, porque esa historia existe. Pero el autor ha preferido exigirse a sí mismo y al lector un esfuerzo mayor consiguiendo una resultado más alto. La historia de los dos amigos que deciden abandonar sus estudios de Filosofía en Paris para regentar un bar en Córcega habría sido más que suficiente para una novela de esas como las que existen muchas. Los preámbulos de por qué el bar se queda vacio, el grupo de camareras que trabajan en él, el paisanaje que lo frecuenta, las características personales y colectivas del pueblo corso, y sobre todo cómo termina esta historia, esa particular y brillante caída de Roma, habrían dado de sobra si para un best seller apañado. Pero afortunadamente el autor se ha esforzado al complementar tramas y diseccionar el lenguaje para obtener un resultado mucho mejor.

A buen seguro habrá perdido lectores por el camino. Esperemos que el Goncourt le recompense en este sentido; pero quienes perseveren en la lectura lo agradecerán porque a mi entender la historia del abuelo como funcionario en una perdida colonia africana es la parte más lograda de la novela. Si a ello le añadimos las referencias filosóficas e históricas a San Agustín de Hipona, a quien la hermana del protagonista busca como arqueóloga en Argelia, contribuyen a realzar el peso específico de esta breve, pero consistente novela. Una reflexión sobre el devenir personal y el hundimiento de todos los mundos, personales o colectivos, por más sólidos que los consideremos.

viernes, octubre 25, 2013

El Espíritu del 45, para aprender y reflexionar

Esta semana he tenido la oportunidad de ver la última película de Ken Loach. Se trata del extraordinario documental El espíritu del 45. Ken Loach siempre me ha parecido un buen director y su compromiso político está fuera de toda duda. Las referencias de la crítica sobre su último trabajo eran buenas y lo cierto es que tras verlo no puedo hacer más que corroborarlo.

Siempre me había llamado la atención el hecho de que Churchill perdiera las elecciones tras la victoria de Inglaterra en la II Guerra Mundial. Tras ver el documental de Loach y las extraordinarias imágenes históricas de aquella campaña electoral y escuchar lo que decían y proponían los Conservadores de Churchill y los Laboristas de Clement Attlee comprendo perfectamente porque Attlee venció de manera tan aplastante.

Lo sorprendente, al menos desde nuestra óptica actual, es que el Partido Laborista se atreviera a cumplir lo que su programa proponía y que lo hiciera en tan pocos años. Así se creó el Instituto Nacional de Salud, se nacionalizaron las minas, el ferrocarril, la electricidad, se construyeron miles y miles de viviendas de primera calidad que se alquilaron a precios razonables a las clases populares, se invirtió en educación y se aplciaron otros muchos cambios, alcanzado de esta manera prácticamente el pleno empleo. Como Attlee dijo tras su victoria laboral se aplicó por primera vez una política socialista de manera democrática.

Creo que esto sólo fue posible porque tras la victoria en la guerra, el país estaba prácticamente destrozado y la población estaba altamente movilizada y realmente se creía propietaria de su propio destino. Quizás no hubieran permitido que las cosas fueran de otra manera.

Más o menos a narrar la calamitosa situación en que vivían las clases populares inglesas durante los primeros cuarenta años del S. XX y a explicar los cambios que aplico el gobierno laborista se dedica poco más de la primera mitad del documental. La segunda mitad narra como los gobiernos posteriores a la llegada de Thatcher al poder se dedicaron sistemáticamente a ir revirtiendo la política que los laboristas aplicaron durante al menos 30 años. Como se privatizó el transporte, las minas hasta prácticamente su desaparición, se desregularon los puertos, etc. Política que continuaron también otros gobiernos que se denominaron laboristas como los de Tony Blair.

El documental está lleno de grandes enseñanzas y empuja a la reflexión. Es sorprendente ver como uno de los caballos de batalla de la victoria de la Dama de hierro fuera la venta de las casas a las personas que durante décadas habían disfrutado del alquiler de las mismas. Siempre la propiedad enturbiándolo todo.

Pero hay muchos más temas para la reflexión. Loach no es un director adulador. Deja que los testigos expliquen lo que Attlee y su gobierno hicieron bien; pero también señala sus errores. Como en muchos casos se colocó en puestos directivos a burócratas de partido o altos cargos de la administración en lugar de permitir a los obreros de los diferentes sectores participar en la gestión directa de sus trabajos. Es muy sorprendente que sea algún alto cargo de la administración laborista de la época quien señale estos errores.

Aunque no se explicita, quizás desde un punto de vista libertario el gran error de Attlee fue estatalizar los grandes aparatos productivos lo que permitió que cuando otros gobiernos pasaron a controlar el Estado pudieran privatizarlos libremente. Si se hubiera buscado la fórmula jurídica para entregar su propiedad y control a la comunidad esa privatización hubiera sido mucho más difícil.

En cualquier caso podemos decir, que mejor o peor, Attlee hizo su trabajo. El problema está en porque sus seguidores en el poder y fuera de él no fueron capaces de defender y conservar el legado que habían recibido. Por supuesto no se ahorran críticas a la regresión que sufrió el Partido Laborista ni los sindicatos. Su traición a los estibadores de Liverpool es por ejemplo una pasaje que eriza la piel.

Muy interesante es también ver los efectos del proceso privatizador que se ha seguido en Gran Bretaña durante los años en que el país ha actuado como avanzadilla de la política de otros Estados en este sentido y ver que los procesos y resultados son prácticamente iguales a los que nosotros hemos sufrido a posteriori.

En definitiva un documental que hace reflexionar y que permite conocer un experimento social del que desconfiarían todos los estadistas del momento. Interesantísimo y ameno. Con testimonios personales que de verdad conmueven. Si con algo me quedo, empero, de todo el documental es que permite ver que en una situación de ruina total, como la que vivía Inglaterra, al final de la II G. M., con una economía en práctica bancarrota se tomaron las decisiones y se llevó a la práctica de manera exitosa un gigantesco proceso de transformación social. De manera que cuando oigo a los actuales gobernantes que no hay dinero para hacer nada o casi nada lo que se demuestra es que realmente lo que no tienen es la voluntad de hacer nada ni mucho menos de enfrentarse a los poderes fácticos.

En definitiva un explendido trabajo de Loach y muy aleccionador para que quede claro que las cosas sí pueden ser de otra manera. Ese es el verdadero espíritu del 45.

CODA. Aunque no tiene nada que ver con el documental de Ken Loach solo unas líneas para expresar mi sorpresa con otra película que está en la actualidad en las carteleras. Metallica: through the never 3D. Nunca he sido un gran fan de la banda, pero reconozco el valor de algunas de sus composiciones. Si te gusta la música, la película de verdad vale la pena.

miércoles, octubre 16, 2013

"Entre amigos" de Amos Oz, vivir en un Kibutz

Este es el primer libro de Amos Oz que he leído, aunque no era un autor desconocido. Su trayectoria internacional como escritor y su militancia pacifista compartida con el también escritor David Grossman le coloca como uno de los autores israelíes más conocidos en Europa.

En cualquier caso si decidí leer Entre amigos no fue por curiosidad literaria o al menos no sólo por eso. Leyendo la solapa de este libro editado por Siruela pude leer que la trama del mismo se centraba en una serie de episodios y personajes que viven en un kibutz imaginario llamado Yikhat. De repente recobré la curiosidad por la cuestión de los kibutz, así que me pareció que leer un pequeño libro de cuentos de un autor que también paso su infancia en uno de ellos podía ser una buena manera de conocer algo más sobre este sistema de vida colectiva.

Quizás junto a las colectividades libertarias de la guerra civil española, los kibutzs son una de las experiencias de existencia colectiva más exitosa que se conoce. Aunque también habría que citar los koljoses y los sovjoses soviéticos, de los que ciertamente tampoco tengo mucha idea.

El libro literariamente está bien. Sin grandes alardes. Lo cierto es que evoluciona de menos a más y a lo largo de los diferentes cuentos va presentando distintos personajes que irán reapareciendo en los capítulos siguientes. Sin embargo, estas historias mínimas, algunas meras anécdotas, otras más trascendentes; no acaban de cerrarse al final y quizás ahí está el principal déficit del libro de Amos Oz, que deja demasiadas cosas en el aire.

Sin embargo, la obra sí que es satisfactoria a la hora de conocer algunas cosas sobre el tema de los kibutz. Por ejemplo las divergencias que se presentan en la asamblea general en torno a si los hijos de las parejas deben de dormir con sus padres o todos ellos en un dormitorio colectivo para niños y niñas. Duermen en uno colectivo. Si los niños son hijos de sus padres o de todo el kibutz. En principio serán hijos de sus padres que serán los primeros en acompañarlos en el dormitorio colectivo; pero son responsabilidad de toda la comunidad, lo que implica que todos se deben rotar para dormir con ellos. Que los niños y las niñas se duchan juntos hasta los 12 años, lo que hace que sus relaciones personales posteriores sean mucho menos problemáticas.

Estas son características de este kibutz concreto porque cada kibutz tenía la potestad para decidir sus propios principios y normas. La asamblea es decisoria. No se ocultan debates como la dificultad para que los jóvenes cursen estudios superiores, puesto que tienen que trabajar 3 años al acabar la educación básica, y transcurrido ese tiempo la asamblea decidirá si permitirá cursar estudios fuera o no, e incluso qué puede o debe estudiar. Tampoco polémicas sobre la influencia personal de algunos líderes. Su capacidad para imponer su postura a la asamblea. Los celos y rencores personales que acaban influyendo en el transcurrir de la vida comunitaria. Las rupturas sentimentales. El que algunos se definan como ateos pero hayan convertido el marxismo en una nueva religión. El autoritarismo de algunos principios políticos que se consideran inmutables. La ruptura del modelo original con la llegada a cargos de ejecución y gestión de jóvenes que no participaron en la fundación del mismo.
En definitiva un montón de temas interesantes que no son criticas, si no realidades sobre las que reflexionar cuando estudiamos un modelo de vida y organización social tan distinto.

Mención aparte merece el último cuento “Esperanto” protagonizado por un viejo anarquista de origen holandés Martin Vanderberg gravemente enfermo y que lanza en ese cuento dos ideas que me parecen dignas de mención.

Una: “Martin le respondió que todos los gobiernos, sin excepción, eran completamente inútiles y nuestro gobierno por partida doble, porque los judíos ya le habían demostrado al mundo que un pueblo puede existir e incluso gozar durante miles de años de un gran florecimiento espiritual y cultural sin necesidad de ningún gobierno”.

Dos: “En el fondo la muerte también era anarquista. `Al fin y al cabo la muerte no tiene ningún respeto por la clase social, la riqueza, el poder ni el nivel de estudios, todos somos absolutamente iguales a sus ojos´.”

Hoy en día continúan existiendo Kibutz en Israel. Incluso se dice que en los últimos años viven un cierto resurgir. Muchos, como diría algún protagonista de esta novela, se han aburguesado. Ya no todos son de izquierdas, es más algunos los habitan extremistas de derecha; pero muchos de ellos continúan demostrando que otro tipo de modo de vida, que otra forma de organizarse con éxito es posible.

En enero de este 2013 El País Semanal publicaba un interesante reportaje sobre el renacimiento de esta experiencia de vida colectiva.

lunes, septiembre 30, 2013

Sex Museum en Irun Rock

No sé si he contado ya por aquí esa anecdota de que en una ocasión, por motivos profesionales, tuve oportunidad de acudir a una conferencia del profesor Francisco Jarauta. Recuerdo que el presentador terminada la disertación expreso que el profesor Jarauta “siempre sorprende, nunca defrauda”.

Pues lo de Sex Museum y el directo es un poco lo mismo… No recuerdo una sola ocasión en que haya salido decepcionado de uno de sus conciertos. No al menos en cuanto a su entrega, sonido, potencia, motivación. En esta última ocasión con motivo de su concierto en Irun Rock tampoco.

Sex Museum es una máquina bien engrasada. La base rítmica más solvente del país. Los teclados de Marta Ruiz aportan una atmósfera única. Y los hermanos Pardo le dan ese punto de actitud y clase que tiene como resultado un producto excelente. 

A mí personalmente me encanta dejarme llevar por su música en directo. No cuesta entregarse a lo que escuchan tus oídos. Y el sonido en rara ocasión falla. Es un muro sónico compacto, fruto sin duda del mucho tiempo de tocar juntos. Y eso que en este último año han decidido, quizás para reinventarse (algo que no sé si es necesario) recuperar viejos temas de su primera época, de la que personalmente me encuentro más lejano. Es más muchas de las canciones que tocaron yo no las conocía. Y otras como Two sisters aparecieron modificadas. En cualquier caso, y eso es otro punto a su favor, podría decirse que fue otra muesca en la culata de su wínchester .

En el terreno de la anécdota, Fernando recordó que cuando era joven vio a Peter & The Test Tube Babies y acudió raudo a la mañana siguiente a comprar un pedal de distorsión como el de Derek. El vendedor decidió venderle un fuzz pedal y cuando lo probó, pensó que eso era sonido y que ya le podían dar por culo a los Peter. No sé cómo sentaría un comentario de ese tipo en Irun. Cuando éramos jóvenes se decía que los punks mejor formados musicalmente eran los de la zona Irun/Rentería, Arrasate y Eibar. Es más al acabar el concierto de Sex Museum me cruce con alguien que lucía una camiseta de los Peter…. En honor a la verdad creo que Sex Museum nunca han grabado un disco como Soberphobia, pero al igual que digo eso creo que han envejecido como banda de mucho mejor forma y son hoy una propuesta musical mucho más interesante y solvente.

En cualquier caso en esta ocasión si tengo algún pero que poner a la actuación de Sex Museum. No a su actuación musical, que ya digo estuvo a gran altura, si no a esa forma de terminar el concierto. Yo me creo todo eso que contó Fernando Pardo de que son unos proletarios del rockanroll; pero personalmente pienso que no sé puede terminar un concierto de manera súbita, y abandonar el escenario de un concierto que montan un grupo de chavales para irse pitando a tocar con otra banda a 100 km de distancia. Es en cierto sentido un pelín indecoroso que a los organizadores de semejante esfuerzo de organización (3 días de conciertos en una ciudad de mediano tamaño) las dos bandas cabezas de cartel se les piren a las primeras de cambio. No lo comenté con nadie allí, pero es una reflexión que me estuvo dando vueltas en la cabeza cuando en el coche volvíamos de vuelta a casa. Digamos que en cierta medida se acababa la fiesta antes de tiempo. Yo creo que Coronas, Corizonas y especialmente Sex Museum son grandes bandas y me parece genial el compaginar proyectos mientras no se pierda el norte. Si no se puede estar en dos sitios a la vez, no se puede y listo… Al menos Miguel Pardo, dijo que él no se iba, me quedo a beber con vosotros….. No es una crítica, solo una reflexión que no resta ni un ápice a la fuerza de su actuación.

Lo cierto es que del resto poco que decir. Arizona Baby, bien. En su línea. Personalmente creo que en espacios abiertos se encuentran un poco desubicados, pero seguro que eso no lo comparte mucha gente.

Vimos algún tema de Pantones, pero los compromisos del domingo nos reclamaban y todavía nos quedaba un largo camino de vuelta surcando la A-8. Preciosa noche en . Suerte a los organizadores y que continúe la aventura.
Irun

martes, septiembre 24, 2013

Honor entre punks, un comic de punk victoriano

Imaginemos un Londres todavía victoriano a finales del S. XX. Por sus cielos continúan surcando zeppelines, porque el progreso técnico e industrial ha sido más lento de lo esperado. La IGM no fue tan mundial y la IIGM ni siquiera llego a existir.

Imaginemos que en los suburbios de ese Londres abundan las bandas de punks. Imaginemos que entre esos punks habita una joven que es una emula de Sherlock Holmes. Expedientada en el CID por consumo de cocaína, ahora se dedica a investigar los crímenes que se producen en Baker Street, donde viven la mayoría de sus colegas punks, y a mediar entre las diversas bandas de punks. Por si fuera poco, esta joven investigadora es anarquista y lesbiana, o al menos lo parece.

Para acrecentar el homenaje al Sherlock Holmes de Conan Doyle, la narradora es una joven estudiante de medicina llegada de EE.UU. con el objetivo de acabar su carrera en Gran Bretaña y que pronto se ve empujada a acompañar y ayudar a Sharon en sus peligrosas investigaciones.

Todas estas hipótesis se plantean en el interesante comic de Guy Davis y Gary ReedHonor entre punks”, editado en un ya lejano 2004 por Norma. Este volumen recoge dos aventuras completas de nuestra heroína Sharon: Honor entre punks e Hijos de la noche. Su título original era Baker Street, hasta que al editar esta recopilación se le dio el título de Honor entre punks. Un primer consejo: que la poco agraciada portada no te eche para atrás.
Crimen y misterio contracultural en un Londres que nunca existió. Las referencias al universo Holmes no son las únicas. También veremos aparecer un nuevo Jack el destripador. Viñetas en blanco y negro, pero con un dibujo bastante realista y comprensible. Lo cierto es que en las correrías de estos punks por el club Baskerville no hay espacio para la ñoñería. Lo mismo se mezclan ladrones de arte, que punks feministas radicales dispuestas a pararle los pies a cualquier hombre que se sobrepase con una chica.
 
Para el debate quedaría una triple interpretación del anarquismo que sólo se intuye en el comic. Desde el anarquismo punk del No future, al más cooperativo y serio que podría encarnar Sharon, (ojo una expolicía de investigación criminal); pasando por lo que posteriormente formaría todo un movimiento en si mismo como es el anarcopunk.

La historia planteada por Davis y Reed está trabajada y atrapa al lector. Atención a la forma de numerar las páginas. Recomendable 100%.

Como anécdota en todas las viñetas de este grueso volumen repletas de punks, unicamente he reconocido el nombre de una banda de punk real: The Four Skins

domingo, septiembre 22, 2013

Libre Pensamiento nº 75 ya en la calle

Ya está en la calle el nº 75 (Verano 2013) de la revista libertaria Libre Pensamiento con el siguiente sumario:

- Editorial.

- Reformas laborales, crisis y negociación colectiva: una historia de rufianes y pasmados. Carlos Couso.

- Refractions. Una revista singular. Annick Stevens.

- "A" Rivista Anarchica: Nacida en Milán en 1971. Adriano Paolella entrevista a Paolo Finzi.

- A precio del plomo. Marianne Enckell.

- Análisis del recorrido del Libre Pensamiento (LP): Equipos, contenidos, autores. J. Ceacero, J.A. Ojeda y C. Plaza.

- Encuesta. Lo que opinan los y las lectoras. J. Ceacero, J.A. Ojeda y C. Plaza.

- Intrahistoria de Libre Pensamiento. La experiencia de los coordinadores.

- Las mujeres en el sector de la limpieza. Entrevista de Autre Futur a Etienne Deschamps.

- El modelo chino: otra crisis, otros ajustes. Xulio Rios.

- Utopías contra quimeras. Antonio Somoza.

- Red de solidaridad de Seattle o de cómo la hormiga se convierte en gigante. Dioni Cortés Díaz.

- Un repensador radical: Horacio Martínez Prieto. Antonio Rivera.

- Burorrepresión. Un archisílabo necesario. A. Rivera.

En total 80 páginas en papel couche y Din-A4 por 6€ de nada.

Este número es especialmente interesante pues el dossier central está dedicado a los 25 de existencia de la revista y los 75 números editados hasta el momento.

Os dejamos a continuación el texto del editorial de este número:

Llevamos 25 años y 75 números de Libre Pensamiento. No es poco e indica algún grado de solidez y de continuidad, no solo de LP sino también de la organización que lo impulsa. También indica otras cosas.
Desde su voluntad inicial, al margen de aciertos y desaciertos, siempre LP se ha mantenido como revista amplia en las temáticas y abierta en los enfoques, muy alejada del servir de portavoz ni de instrumento de propaganda. Viene siendo un intento de abrir caminos de intervención y líneas de pensamiento, de aportar aciertos y de afrontar carencias con una visión no internista, sabiéndonos siempre parte y solo parte. Ese enfoque generosamente abierto y desprendido ha sido posible porque nunca ha habido desde ninguna de las instancias de la organización la indicación más leve en la dirección contraria. Refleja una forma de entender nuestro quehacer y nuestro papel en la sociedad: sin exclusividades, sin verdades acabadas, sin cortas miradas internistas, sin cortoplacismos, priorizando siempre la realidad social y sindical, que no es nuestra y que tenemos que construir con (y contra) otros agentes que trabajan en nuestros mismos campos. Nuestra razón de ser estriba en nuestra aportación a los cambios sociales que seamos capaces de impulsar y la mejor imagen que podemos alcanzar será esa aportación, no los intentos de apropiación. En una sociedad inundada por la propaganda y con una información absolutamente entrelazada con ella, invadida por el ruido, no nos haremos oír elevando más la voz, así solo aumentaríamos el ruido. Necesitamos otros métodos que nos saquen de la falsedad imperante y estos pasan porque los hechos y las presencias, y las formas y los contenidos de hacer y de estar sean las que hablen y precedan siempre al decir.
Libre Pensamiento es económicamente cara por lo que, sin duda, resulta costosa para la organización, lo que hace más encomiable la apuesta por una revista de este tipo y su mantenimiento durante estos 25 años. Empalma esa apuesta con lo mejor del obrerismo inicial: el afán por los conocimientos y la cultura. El sindicalismo y la lucha obrera nacen del rechazo a lo existente, pero rápidamente dan el paso a la aspiración; su éxito no puede estar solo basado en la capacidad para imponerse, en su capacidad de lucha; de nada serviría ésta si no fuera acompañada de una superioridad, ¿moral?, ¿intelectual?, pero en todo caso personal. La lucha (el rechazo) contra lo existente y la aspiración a una sociedad nueva son dos retos exigentes que requieren, entre otras cosas, de la apropiación de los saberes y de la cultura en cuanto sustrato de esos saberes, capaz de darles un orden de prioridad. Exige también no quedarse con lo dado, recoger todo reinventándolo, plasmándolo en personalidad y vida, sin que se quede en algo externo. Esa aspiración a una sociedad nueva tiene como referencia de rechazo la sociedad que se padece y de ese rechazo surgen unas orientaciones que la prefiguren, pero que son mínimas: la aspiración se presenta inicialmente como algo no prefijado sino como expansiva apertura de posibilidades. Cierto que con el tiempo adopta unos esquemas y concreciones determinadas, pero nunca pierde ese carácter de búsqueda y abierta. Nuestra apuesta colectiva por una revista como Libre Pensamiento se corresponde con la exigencia en el terreno de la apropiación de la cultura de esa aspiración a una sociedad nueva. Mantener esas aspiraciones en nuestras decisiones colectivas es sustancial y forma parte de lo mejor de nosotros mismos.
Seguramente el aspecto menos positivo de Libre Pensamiento, al margen de los muchísimos errores en su realización, venga dado por la sospecha que a todas las personas que la elaboramos se nos presenta sobre el uso que se da a la revista y la utilidad que tiene, lo cual también sería indicativo de una suerte de escasa ligazón entre lo colectivo y lo personal. Colectivamente, tanto la organización CGT como el equipo editorial, optamos por el esfuerzo común de mantener LP; es más dudoso que ese esfuerzo que colectivamente decidimos asumir sea correspondido por el esfuerzo personal de leerla y utilizarla, en primer lugar, y de mejorarla y difundirla en segundo. Esa falta de ligazón entre lo colectivo y lo personal seguramente no es exclusiva de esta revista, aunque en ella se vea agrandada, sino que salpica a otras muchas actividades y empresas que colectivamente nos proponemos. No escapamos a la individualización, al vivir invadidos y atrapados por la multitud de reclamos externos, a la preeminencia de "la vida particular", al ser por partes y a trozos y a la falta de centralidad que promueve nuestra sociedad de consumo. La oferta incesante de opciones y posibilidades, algunas de ellas totalmente banales pero otras muchas enriquecedoras en diverso grado, todo ello muy teledirigido y utilizado, acaban por convertir la diversidad y riqueza en dispersión y fuente de trivialización. Cuando todo vale, nada vale, porque el valor pierde significado.
Es lógico que en LP el handicap de la no ligazón sea más manifiesto. Si algún terreno ha sido deteriorado en nuestras sociedades democráticas ese ha sido el de la cultura. Aquí sí que la oferta nos ha reducido a receptores pasivos, cabiendo en ella todo, acaba siendo nada, y la necesidad de llegada a "todo el mundo" termina abocándola a la banalización y el entretenimiento, absolutamente contrarios a la exigencia de una recepción activa que es necesaria para lograr que la cultura sea algo valioso que nos enriquezca personalmente. Y sin embargo LP se mantiene como una revista que nada tiene que ver con la distracción y el entretenimiento. Su lectura es asequible pero requiere un esfuerzo de atención y concentración y no parece conveniente un viraje facilitador que lo ahorrase.. De una parte porque difícilmente podria conseguirse sin merma de los contenidos (aunque algo pudiera avanzarse en esa dirección) y de otra, porque todo proceso personal de enriquecimiento y aprendizaje exige esfuerzo, siendo la satisfacción del logro obtenido directamente proporcional al esfuerzo personal empleado en el camino.
LP, como otras muchas de las empresas que como organización acordamos, necesita el esfuerzo de sus lectores y en especial de sus lectores de CGT, necesita que aquello por lo que apostamos colectivamente pase a ser, también, apuesta personal de cada uno de nosotros.
Ocurre en todos los campos, podriamos estar diciendo grandes verdades y haciendo acertadísimas propuestas, pero estarán condenadas a quedar perdidas en el ruido existente e incluso contribuirán a aumentarlo sin personas que les hagan vivir, que las plasmen en sus formas de ser, de estar y de actuar.
A LP le queda mucho camino por recorrer y mucho que mejorar, pero hacerlo es algo que requiere las colaboraciones diversas de una mayoría de las personas que formamos la CGT y que, colectivamente, hacemos la apuesta por la revista.

martes, septiembre 10, 2013

En la carretera, sobrevivir en un futuro postapocalíptico

Como comentaba en el post anterior, el verano es, al menos para mí, la ocasión idónea de recuperar viejas lecturas pendientes. Cierto que entre las últimas novedades publicadas también se encuentran títulos interesantes, pero dado que no hay tiempo para todo; mi sino particular es ir a rastras también con el mundo literario. ¡Qué se le va a hacer!

El título seleccionado en este caso era otro clásico de los últimos años. Se trata de La Carretera de Cormac McCarthy. El universo zombi ha adquirido extraordinario vuelo en los últimos años. Tanto en el cine (ahí está Guerra Mundial Z y sobre todo  la para mí extraordinaria película cubana Juan de los Muertos); como en el cómic donde Los Muertos Vivientes se ha convertido en un acontecimiento excepcional cuyo éxito ha continuado después en la televisión. Obviamente La Carretera no es una novela de zombis, pero su historia postapocalíptica la liga muy claramente a mi entender con este universo.

La historia de este padre y su hijo que vagan por las carreteras de EE.UU sin un horizonte definido, escondiéndose de otros seres humanos que han decidido acogerse al canibalismo para poder sobrevivir, con unos recursos prácticamente agotados está a mi entender muy claramente relacionada con Los Muertos Vivientes, un comic que yo definiría como extraordinario.

Y la única diferencia es que en La Carretera no hay zombis. Son muertos en vida, pero no muertos vivientes. Pese a lo que pudiera parecer, la situación en la novela es mucho más cruda. En el comic todavía hay visos de civilización, grupos que apuestan por colaborar para sobrevivir. E incluso existen más recursos de los que aprovecharse. La naturaleza permanece viva.

En La Carretera, tan sólo al final se intuye la posibilidad de que haya grupos que hayan apostado por el apoyo mutuo y no por la competencia. Los recursos son ínfimos. La naturaleza es un erial. La situación es, pues, mucho más grave y dolorosa para quienes han sobrevivido.

Pese a su prosa seca, básica y concisa, hay a mi entender varios aciertos en la novela de McCarthy. Son detalles nimios, pero que le conceden parte de su grandeza. El no saber cuál es la causa de semejante hecatombe. Es decir ceder parte de la comprensión de la trama al lector para que active su imaginación y lo haga libremente. Algo que siempre es muy de agradecer en el ejercicio literario. El dilema moral y existencial que pesa sobre los protagonistas. Hasta el punto de que la esposa también superviviente prefiriese suicidarse a continuar luchando, pese a dejar a su marido y su hijo de corta edad en el camino. El desconocimiento de si realmente existe una meta a alcanzar. Los dos momentos en que la suerte parece ponerse de su lado y la contradicción que supone seguir huyendo por temor a que establecerse sea un peligro. El contraste entre la bondad del niño como último refugio de ese sentimiento humano, la llama, frente al realismo del padre y la presencia verificable y cruda de la maldad, etc.

Todo ello hace de La Carretera una novela para reflexionar a medida que se lee. Ágil y absorbente. Sin una gran trama, pero con una historia eterna, aunque llevada al extremo: sobrevivir sin perder la dignidad, ni la humanidad.

martes, septiembre 03, 2013

El abuelo que saltó por la ventana y se largó, divertida e inteligente novela

Las vacaciones, al menos en mi caso, son un momento propicio para saldar deudas con aquellos libros que por una u otra razón se han ido amontonando en la estantería de casa sin que vean llegar el momento en que el lector les va a hincar el diente.

No es cuestión de preferencias, ni de recelos; es simplemente que antes no fue posible. Este verano he conseguido dedicarles el tiempo que merecían a un par de libros que en próximas fechas iré reseñando aquí.

El primero que vamos a comentar seguramente la mayoría de personas con afición lectora ya lo habrán leído, porque ya tiene más de un añito y además pegó bastante fuerte entre determinado público. Cuatro millones de ejemplares vendidos y la venta de derechos a 35 países así lo corroboran. 

Se trata de El abuelo que saltó por la ventana y se largó de Jonas Jonasson y he de decir que me lo he pasado muy bien leyéndolo. Incluso en alguna ocasión ha conseguido extraerme una carcajada en voz alta. Durante la mayoría del tiempo me acompaño una amplia sonrisa mientras lo leía.

En algunos momentos me recordó a la sana costumbre que tenía de leer La conjura de los necios todos los veranos. Es cierto que el grado surrealista de algunos personajes puede recordar al delicioso libro del malogrado John Kennedy Toole, pero lamentablemente la novela de Jonasson con ser buena no lo es tanto como el vendaval literario que es La conjura de los necios, ni todos los personajes son tan redondos, ni la estructura, con ser interesante en El abuelo que saltó por la ventana está tan lograda; ni la historia en general es tan épica.

Pero lo cierto es que no se trata de comparar más allá de lo necesario. Y esta novela tiene algunos aciertos que son más que de agradecer. Es una novela muy ágil, que juega inteligentemente con la historia, que plantea una historia cándida; pero en cuya propia condición de absurda reside buena parte de su encanto. Algunos pasajes y recursos como la estancia en Irán, la cena con Stalin, o el hermano de Einstein son directamente impagables. Otros personajes históricos como Truman o Franco, también juegan un divertido papel. La sucesión de topicos sobre la realidad sueca se convierten en munición de fondo.
El abuelo irreverente, viajero empedernido, dispuesto a sobrevivir a quien haga falta y sometido por si fuera poco a esterilización forzosa por causa de la política de eugenesia que tanto furor tuvo en los países nórdicos es un personaje de aúpa. A quien nadie puede sacar de sus casillas no se sabe si por su simplicidad o por su inteligencia natural.

En cualquier caso con altas dosis de absurdo y ternura, Jonasson ha conseguido escribir una novela brillante, inteligente y divertida. Si alguien todavía la tiene pendiente, aún tiene la suerte de poder disfrutarla como se merece.

lunes, julio 29, 2013

J. J. Cale, in memorian

Ayer domingo un obituario rompía la monotonía estival. J. J. Cale había muerto de un ataque al corazón, tal y como, al parecer, vivió: al margen de lo divino y lo humano, en la intimidad y sin grandes movilizaciones en los medios de comunicación.

No soy un gran conocedor ni analista de su música. Imagino que como muchas otras personas disfrutaba con su blues lento, suave; que parecía mecerte mientras lo escuchabas y su voz sosegada. Su guitarra plácida, para nada agresiva; siempre tranquilizadora navegaba plácidamente por canciones breves y siempre preciosas.

Aunque pasará a la historia por haber compuesto canciones como Cocaine o After midnight, y haber influenciado profundamente a Eric Clapton o los primero discos de bandas como Dire Straits; personalmente sus composición mas evocadoras para mi gusto eran Carry on y City girls, donde parecía dejarse arrastrar más por la prisa y su guitarra pura y limpia nos trasladaba a algún atardecer sentado con una cerveza en la mano y disfrutando de la puesta de sol.

En su página web hoy solo luce un brevísimo epitafio en el que se puede leer que no se necesita dinero, pero que dado que era un gran amante de los animales se le puede recordar haciendo una donación a la organización protectora de animales que cada cual desée.

Poco más tengo hay decir. Ha muerto un gran músico; J. J. Cale. ¡Que la tierra le sea leve!

martes, julio 09, 2013

Thoreau, la vida sublime. El comic de un hombre libre

Henry David Thoreau tuvo una vida peculiar y sobre todo breve y aún así tuvo tiempo para marcar el
devenir de la sociedad futura al practicar y teorizar sobre un concepto que ha influido decisivamente en el desarrollo social: la desobediencia civil.

Este bonito comic dibujado por A. Dan y guionizado por Maximilien Le Roy traslada a las viñetas la peripecia vital e intelectual de Thoreau. Su amor por la vida natural, su desarrollo intelectual, su lucha contra la esclavitud, su frágil salud, su supuesta misoginia o al menos su retraimiento ante el sexo femenino. Con viñetas simples y claras, colores sobrios pero bellos y limitando la importancia del texto; es decir apostando por una narración muy visual, con largas secuencias de viñetas sin texto, los autores tienen la capacidad para acercarnos a los valores naturales y sociopolíticos de Thoreau.

Su apuesta por la capacidad del hombre para defender hasta el último extremo sus principios. La negación al Estado de capacidad para obligar al individuo a incumplirlos es un aporte decisivo en el desarrollo posterior de los movimientos civiles en todas las sociedades. Su amor por la naturaleza, que se reflejaría en Walden, no con el afán de poseerla, si no de respetarla el sentido más estricto y entenderse como una parte minúscula pero coordinada de ella misma. Todo eso aparece reflejado en este comic de manera sabia y sencilla, con naturalidad, sin tópicos ni artificios. Con la capacidad de síntesis y simplicidad que sólo un comic puede aportar.

En el prólogo escrito por Maximilien Le Roy, se reflexiona sobre si Thoreau fue o no uno de los primeros anarquistas. Escribe Maximilien que Emma Goldman lo considero el mayor de los anarquistas norteamericanos. Y que autores como Ragon (Diccionario de la anarquía) o Baillargeon (El orden menos el poder: historia y actualidad del anarquismo) así lo han considerado. Pero curiosamente es un teorico más conocido, Michel Onfray, quien lo califica no como anarquista, si no como libertario. Porque según el pensador francés el anarquista cree en los ideales progresistas del S. XIX y el libertario no se sacrifica por ningún ideal. Es un debate interesante aunque quizás demasiado preciso. De todos modos aquí queda reflejado y que cada cual lo ubique cómo considere preciso. Lo que es obvio es que las aportaciones de Thoreau son básicas en el devenir posterior de todo el movimiento antiautoritario.

A destacar también como prefació al comic una cita de mi admirado Stig Dagerman. El malogrado autor sueco reflexiona con su bello lenguaje de la siguiente manera: “Thoreau todavía tenía el bosque de Walden. Pero ¿dónde está ahora ese bosque en el que el ser humano pueda demostrar que es posible vivir en libertad, más allá de las formas estereotipadas impuestas por la sociedad? Me veo en la obligación de responder: en ningún sitio. Si quiero vivir, por ahora tendré que hacerlo dentro de esas formas. Así, el mundo es más fuerte que yo. Frente a su poder, no puedo oponer otra cosa que a mí mismo lo que, por otro lado, ya es algo considerable. Puesto que, mientras no me deje aplastar por su número, yo también poseo poder. Y mi poder es temible si puedo oponer la fuerza de mis palabras a la del mundo ya que aquel que construye cárceles se expresa peor que aquel que edifica la libertad…

Cierra el volumen una interesante entrevista con el profesor Michael Granger sobre la obra, la figura y la actualidad de Henry David Thoreau.

En definitiva un cómic delicado hecho para aprender, reflexionar y disfrutar. Altamente recomendable.

lunes, junio 17, 2013

Los jardines de la luz, conjugar literatura e historia

La Historia es una fuente inagotable de historias. Muchas desconocidas, pero en muchísimas ocasiones muy interesantes. Solo hace falta que alguien las recupere del olvido, que les retire el peso del pasado para que nos aporten recuerdo y conocimiento. Si quien lo hace es alguien tan efectivo como Amin Maalouf, miel sobre hojuelas.

La gran mayoría hemos escuchado el término maniqueo. Aunque no sepamos darle un significado exacto acertamos a adivinar un calificativo despectivo. Pero al parecer nada más lejos de la realidad en su origen. Después del cristianismo existió un profeta que trato de sintetizar diversas religiones en una nueva desde un punto de vista constructivo y humanista. Ese profeta se llamó Mani

A poco que la suerte hubiera estado de su lado quien sabe si la mayoría del planeta no profesaría hoy una religión distinta y al parecer más tolerante.

Mani vivió durante el Imperio Sasánida. Si sabía poco del maniqueísmo, menos sabía de este imperio que rivalizó en poder con Roma hasta el punto de que Roma tuvo que pagar tributo al emperador sasánida Sapor I, quien fue protector de Mani en la difusión de su nueva fé. Sólo la conjunción de las conjuras palaciegas tras la muerte de Sapor I y el odio de la fé oficial del pueblo sasánida, el zoroastrismo, por las enseñanzas de Mani y por su persona evitaron la expansión definitiva del Maniqueismo.

Esta historia tan sugerente la relata en este libro Maalouf de manera magistral. Con una utilización del lenguaje, precisa, quirúrgica. Donde no sobra ni falta una palabra y difícilmente un sinónimo puede expresar mejor la idea que al autor busca transmitir que la palabra que él ha seleccionado. Un lujo de escritor para un libro entretenido, interesante, fuertemente didáctico y muy bien documentado.

No nos engañemos es probablemente que el maniqueísmo no fuera al 100% la bella religión que Maalouf presenta en su libro. Pero es más que probable que el autor acierte cuando aventura que sólo el odio coordinado del resto de religiones por una nueva que acepta el valor de las restantes y de sus profetas fuera lo que consiguiera que una religión que se extendió como la pólvora desde Persia hasta Egipto, desde Palestina hasta la India se redujera poco menos de 18 siglos después a un simple insulto.

Una novela muy recomendable para disfrutar de la lectura y aprender con ella.

viernes, mayo 31, 2013

Brassens, la libertad

La última entrada de este blog era sobre el comic Modotti. Y ahora volvemos a la carga con otro comic, Brassens la libertad; algo más actual e igual de extraordinario. No es que me esté especializando, pero por diferentes motivos han caído sobre mi mesilla unas cuantas novelas gráficas y no es cuestión de dejarlas escapar.
Lo cierto es que tampoco puede decirse que sea un especialista en Georges Brassens, aunque en mi discografía hay unos cuantos vinilos que he ido comprando en primer lugar por simpatía ideológica y después porque a nada que se le preste atención se le acaba cogiendo gusto. Sin embargo tampoco le he dedicado un estudio profundo. Sirva como ejemplo el hecho de que ha sido gracias al cómic que he descubierto algo tan obvio como la influencia musical del jazz manouche de Django Reinhardt, en las composiciones de Brassens.
Brassens, junto con Leo Ferré, y sobre todo este último, son dos de esos mitos de la canción francesa con fuerte influencia libertaria; pero sobre todo grandes cantantes. Al grupo podrían unirse el recientemente fallecido Moustaki y otros como el más joven y mucho menos mediático; pero para mí muy interesante, Serge Utge-Royo. El caso es que en 2011 en la Cite de la Musique se organizó la que debía ser exposición definitiva sobre Georges Brassens. El comisario de la misma fue Joann Sfar, que es quien firma este surrealista, delirante e irreverente comic para mayor gloria de George Brassens, personaje a la altura de tales adjetivos.
El comic nos relata la difícil vida de Brassens desde su juventud, su infancia como delincuente de poca monta, su figura durante la II G. M. las dificultades para sobrevivir en la posguerra y su encuentro de bruces con el éxito cuando quizás ya lo había dado todo por perdido. Su militancia libertaria y sus inquietudes filosóficas reflejadas en su correspondencia personal. En su boca pone una frase a mi entender muy significativa: “El S. XXI no será religioso o explotara”. A la vez especula con un Brassens no muerto que lo mismo se oculta en Japón que en Italia para hacerle opinar sobre cuestiones o situaciones más actuales.
Sfar ha dibujado un comic con ilustraciones simples, pero bellas; con predominio de colores mates y adornado con múltiples primeros planos de un Brassens omnipresente. Con gran sentido del humor y quizás pizca de confesión real se refleja también a si mismo como un vago impenitente incapaz de sacar tamaño proyecto adelante sin la ayuda de sus hijos, al parecer mucho más serios que su progenitor. Y refleja las características básicas de las composiciones de Brassens: la simplicidad, el humor, la irreverencia, la denuncia, el anticlericalismo, el libre pensamiento, el sexo, el antibelicismo, la defensa de los débiles y la repulsa por los poderosos….
Intercalados en el comic se encuentran diversos artículos que recogen distintas facetas de Georges Brassens. Uno de Dildo de Congost sobre su faceta más política y su biografía social, por así decirlo. Es, quizás buscando destacar la irreverencia de Brassens hasta exagerarla, el más débil; pero por el nos enteramos de que nuestro personaje llegó a trabajar como correctos en Le Libertaire y su participación en varios grupos de afinidad. De todos modos este artículo de Congost se regodea en un Brassens como hombre primario, que a mi entender no se refleja por ejemplo en el pensador complejo e inquieto que se puede apreciar en la correspondencia de Braseens con el filósofo Roger Toussenot.
Son mucho más interesantes los escritos de Patricia Godes que disecciona la temática y las canciones de Brassens y el de Vicente Fabuel sobre la huella de Brassens en España donde aparecen nombres como Paco Ibáñez, Krahe y La Mandrágora, (Sabina y Alberto Pérez, incluidos) Chicho Sánchez Ferlosio, Amancio Prada, Joaquín Carbonell, Loquillo; pero también Agustín García Calvo, Ramón Chao, Jorge Drexler, Iggy Pop o Gabriel García Márquez.
Un comic muy recomendable con dos pasajes para mí impagables como son el de “Manual de Pensamiento Libertario para niños” y el de diversos Dioses presentándose a las elecciones para ser elegidos como únicos y verdaderos. Y a destacar una bonita edición de Fulgencio Pimentel.

domingo, mayo 19, 2013

Modotti, un lujo de comic

El S. XX produjo seres extraordinarios. Uno de ellos sin duda fue el de Tina Modotti. Extraordinario en este caso no tiene una carga positiva, ni tampoco peyorativa. Extraordinaria, en este caso, se refiere a la vida de una persona en cuyo devenir puede encontrarse el pulso de la Historia. Este comic de Ángel de la Calle que narra la vida de Tina Modotti si es una novela gráfica de calidad extraordinaria.

Y se presta a dos niveles de análisis. La primera como obra gráfica y aquí no podemos decir más que es un comic sorprendente, interesante, de fácil y agradable lectura, documentadísimo, que alimenta el espíritu y el conocimiento. Con una estructura muy trabajada, de gran originalidad en cuanto al planteamiento temporal, intercalando al personaje histórico con la propia presencia del autor y su compañero de fechorías, Paco Ignacio Taibo II, el escritor que firma un precioso prólogo a cada uno de los dos volúmenes en los que originalmente se publicó Modotti, aunque esta edición recoge las dos partes en un solo tomo.

Sin una gran complejidad gráfica aparente, aunque sabemos que todas y cada una de las viñetas están muy trabajadas, y en un blanco y negro sin espacio para los grises, Ángel de la Calle realizó un trabajo que enamora y que desea profundizar en el mundo del comic si todas los trabajos tuvieran esta calidad. Lo cierto es que una pequeña joya gráfica ante la que hay que rendirse descubrirse. Impresionante de verdad.

Y luego está el segundo nivel. La vida de la protagonista, Tina Modotti, una mujer con una vida que vista desde hoy sólo se puede calificar de increíble. Comunista de primera hora, una de las primeras mujeres en hacer de la fotografía un arte, cualidad que abandonó completamente para dedicar su vida a su modo de entender la revolución, que no es otro que el más terrible y ortodoxo ligado a la línea dura del stalinismo de los años 30 y 40.

Si hay otro elemento que resaltar en el trabajo de Ángel de la Calle es que aún sintiendo por su personaje la atracción más absoluta, no esconda desde el primer momento todas sus facetas oscuras, que las tiene y muchas. Algunas verdaderamente siniestras.

En torno a la joven Tina y su llegada a México buscando a su primer amor y a lo largo de su peripecia vital vamos a ir viendo toda una serie de personajes y sucesos históricos de primera magnitud: sus múltiples amantes: Xabier Guerrero, el destacado fotógrafo Edward Weston, el líder comunista cubano Julio Antonio Mella, asesinado al lado de la propia Tina, sin que se pueda descartar que la propia ortodoxia comunista estuviera implicada en su muerte, con el apoyo de la propia Modotti. Sandino, Farabundo Martí, Diego Rivera que apoyará decididamente a Modotti cuando es juzgada y al que después ella dejará de hablar por abandonar el partido.

Después su traslado a Alemania, tras ser expulsada de México, sus contactos con la Bauhaus, Arthur Koestler, Lotte Jacobi. Su traslado posterior a la URSS donde abandonará la fotografía definitivamente y se dedicará en cuerpo y alma a ser una de las sombras de la revolución proletaria mundial como agente de campo con todo lo que eso supone, espionaje, delación, asesinatos, siempre pensando que se actua en pro de la revolución proletaria mundial, trabajando para Yelena Stassova, ex secretaria del propio Lenín y ahora todopoderosa responsable de Socorro Rojo internacional.

Ni siquiera ser conscientes de las purgas, las persecuciones en la propia URSS ni los testimonios de amigos que pronto dejan de serlo (Maiakovsky: “Pienso lo que el partido me ordena pensar”) pondrán en duda la sólida confianza de Modotti en lo adecuado del pensamiento y la línea oficial del partido. Desde Moscú toda una carrera al servicio de la Komintern que le llevará en arriesgadas misiones por la Alemania nazi, Francia, la España republicana y de la Guerra Civil.

Y a su lado, un personaje todavía más siniestro y terrible que el de la propia Tina, Vittorio Vidali o Carlos Contreras como se le conoció en España…. Su amante y camarada durante muchos años, implicado en los asesinatos de Julio Antonio Mella, quizás para quitárselo de en medio y llegar a la propia Tina, pero también de otros como el de Andrés Nin en España, del anarquista italiano en la Barcelona revolucionaria Camilo Berneri, (también en los EE.UU. del anarquista Carlo Tresca en 1943; aunque las figuras de Berneri y de Tresca no aparezcan en el cómic, me parece justo recordarlos) en el del propio Trostky en México y problamente incluso en la desaparición de la propia Tina. Un estalinista de primer orden, sordido asesino, cuya fidelidad a la ortodoxía comunista sería premiada con un puesto de senador en la Italia donde fallecería plácidamente en 1983. 

Si llevados por un romanticismo malentendido pudiéramos compartir la frase de Paco Ignacio Taibo II en el prólogo de este comic, (“De las cenizas de pasados tan bellos como este (el de Tina Modotti) se reconstruirá la nueva izquierda, la que me interesa moral y narrativa […] Tenemo que empezar a formular el santoral laico de nuevas generaciones con el Conde de Montecristo y Robin Hood, Zapata y Durruti…”) difícilmente podríamos hacerlo de su sangriento compañero de correrías, Vittorio Vidali al que en una de las viñetas de este cómic mientras esta detenido en México un miembro del FBI le lanza en la cara este reproche: “Entonces usted despachaba tantos agentes de la patronal como agitadores anarquistas… ¡Era un pistolero! ¡Al final sólo es otro italiano mafioso más!

Para saber más sobre la vida de Vidali y de su relación con Tina es muy recomendable la lectura del artículo de Claudio Albertani, Vittorio Vidali, Tina Modotti, el stalinismo y la revolución.

Por las 253 páginas de viñetas de este precioso comic circulan muchos intelectuales, en diversas ciudades del globo que entroncan con la vida de Tina Modotti. A su muerte, sospechosa también, el poeta y diplomático chileno Pablo Neruda, filocomunista convencido, recito un precioso poema escrito para la ocasión. Una vez más se demuestra que el arte, la sensibilidad y la inteligencia, no están reñidas en las más de las ocasiones con un espíritu retorcido. Quizás en otra ocasión escribamos sobre Neruda.

Podrían escribirse cientos de folios sobre cada uno de los aspectos que en cada página va abriendo este extraordinario y maravilloso comic, pero vamos a parar aquí. Sin duda, altamente recomendable. En este tomo único editado por Sinsentido podemos encontrar algunas de las bellas fotografías que Modotti tomo en su juventud, así como interesantes bocetos sobre el trabajo del autor y el impagable prologo de Taibo II antes citado.

¡Grande!

viernes, mayo 10, 2013

Memoria de unos ojos pintados, memoria de una derrota completa

Lluís Llach ha dejado muchas grandes canciones para el recuerdo. Ahora tras leer la que es su primera novela, Memoria de unos ojos pintados, puedo decir que el estilo elegante que preside sus composiciones también está presente en su literatura, pero el resultado global dista de estar cerca de su capacidad musical.

Quizás esto sea lo de menos y seguramente también es lo que menos importa al autor, pero hay algo en su novela que chirría. En la primera parte percibo cierta obsesión por situar la Historia en la historia de la novela, cuando le habría dado más viveza y ritmo simplemente el narrar la historia acompañado de la Historia. No sé si queda claro este razonamiento, pero ni la Historia general de una época increíble de esta tierra se recoge en su epopeya, algo normal porque sería imposible el hacerlo en una novela por larga que fuera, ni las digresiones sobre los hechos dejan que la historia a narrar fluya con naturalidad ni vida propia.

A medida que la novela avanza quizás se centra un poco más. Los sentimientos personales del narrador alcanzan mayor vuelo y creo que el pasaje en el que se convierte en joven soldado envuelto en una odiosa carnicería en la batalla del Ebro es el mejor narrado y quizás el que más transmite, junto a la sensación de derrota completa previa y posterior caída de Barcelona.

Hacía el final, vuelvo a encontrar cierta precipitación, demasiados lugares comunes, mucha previsibilidad y elusiones que convierten lo leído en algo poco creíble, por más que pudiera ser real.
Y esto no es una crítica devastadora. Ni pretende serlo. El libro tiene un lenguaje elegante y rítmico. Rico y fluido. La estructura esta trabajada, quizás demasiado o al menos puede dar sensación de muy mecánica, demasiado engranaje, lo que le resta frescura. Los personajes son creíbles y están bien construidos. El lenguaje tiene musicalidad y valor literario. La historia es interesante. Es una novela por encima de cualquier bestseller de esos que abarrotan las librerías. Y eso no es poco.

Si en estas líneas destaco la crítica es porque creo que podría haber ofrecido más, o eso me parece a mí. No obstante, presiento que Llach aportará mejores novelas a la literatura si continúa dedicado a ello. Y nadie se alegrará más de que así sea.

Por lo demás, mezcla dos sectores ampliamente derrotados en la guerra, unidos en un solo grupo: libertarios y homosexuales. Si pensamos en los grandes derrotados de la Guerra Civil española política, civil y socialmente, probablemente junto a las mujeres, son sin duda estos: Anarquistas y gays.

Respecto al movimiento libertario, la presencia en la novela es difusa, pero permanente. Están ahí, en el librero del barrio, en la casa de Germinal donde acude García Oliver y otros destacados militantes confederales a reunirse con su padre, entre los estibadores del puerto, en los milicianos que escoltan autobuses a Francia. Narrando sus aciertos y sin ocultar sus errores, pero con un cierto sentido de cosa finiquitada: “No seré yo quien responsabilice ahora a los míos, a los libertarios, de todo lo que ocurrió. Durante más de sesenta años han convertido al movimiento anarquista en un grandioso vertedero en el cual todos, todos los actores de aquel tiempo, han lanzado y escondido su propia basura. ¿Y ahora tengo que venir yo para volcar en el mis remordimientos? No, no lo haré".

En cuanto a la homosexualidad se presenta una forma natural de descubrirla y vivirla y también la maldad que puede provocar en quien es incapaz de aceptarse tal cual uno es. En ese sentido la descripción de ambiente y crudeza en el capitulo final lo convierten en uno de los mejores del libro.

Pese a lo que pueda parecer me ha gustado y la recomiendo. Pero de las personas admiradas siempre se espera más… Llegará sin duda.