viernes, mayo 10, 2013

Memoria de unos ojos pintados, memoria de una derrota completa

Lluís Llach ha dejado muchas grandes canciones para el recuerdo. Ahora tras leer la que es su primera novela, Memoria de unos ojos pintados, puedo decir que el estilo elegante que preside sus composiciones también está presente en su literatura, pero el resultado global dista de estar cerca de su capacidad musical.

Quizás esto sea lo de menos y seguramente también es lo que menos importa al autor, pero hay algo en su novela que chirría. En la primera parte percibo cierta obsesión por situar la Historia en la historia de la novela, cuando le habría dado más viveza y ritmo simplemente el narrar la historia acompañado de la Historia. No sé si queda claro este razonamiento, pero ni la Historia general de una época increíble de esta tierra se recoge en su epopeya, algo normal porque sería imposible el hacerlo en una novela por larga que fuera, ni las digresiones sobre los hechos dejan que la historia a narrar fluya con naturalidad ni vida propia.

A medida que la novela avanza quizás se centra un poco más. Los sentimientos personales del narrador alcanzan mayor vuelo y creo que el pasaje en el que se convierte en joven soldado envuelto en una odiosa carnicería en la batalla del Ebro es el mejor narrado y quizás el que más transmite, junto a la sensación de derrota completa previa y posterior caída de Barcelona.

Hacía el final, vuelvo a encontrar cierta precipitación, demasiados lugares comunes, mucha previsibilidad y elusiones que convierten lo leído en algo poco creíble, por más que pudiera ser real.
Y esto no es una crítica devastadora. Ni pretende serlo. El libro tiene un lenguaje elegante y rítmico. Rico y fluido. La estructura esta trabajada, quizás demasiado o al menos puede dar sensación de muy mecánica, demasiado engranaje, lo que le resta frescura. Los personajes son creíbles y están bien construidos. El lenguaje tiene musicalidad y valor literario. La historia es interesante. Es una novela por encima de cualquier bestseller de esos que abarrotan las librerías. Y eso no es poco.

Si en estas líneas destaco la crítica es porque creo que podría haber ofrecido más, o eso me parece a mí. No obstante, presiento que Llach aportará mejores novelas a la literatura si continúa dedicado a ello. Y nadie se alegrará más de que así sea.

Por lo demás, mezcla dos sectores ampliamente derrotados en la guerra, unidos en un solo grupo: libertarios y homosexuales. Si pensamos en los grandes derrotados de la Guerra Civil española política, civil y socialmente, probablemente junto a las mujeres, son sin duda estos: Anarquistas y gays.

Respecto al movimiento libertario, la presencia en la novela es difusa, pero permanente. Están ahí, en el librero del barrio, en la casa de Germinal donde acude García Oliver y otros destacados militantes confederales a reunirse con su padre, entre los estibadores del puerto, en los milicianos que escoltan autobuses a Francia. Narrando sus aciertos y sin ocultar sus errores, pero con un cierto sentido de cosa finiquitada: “No seré yo quien responsabilice ahora a los míos, a los libertarios, de todo lo que ocurrió. Durante más de sesenta años han convertido al movimiento anarquista en un grandioso vertedero en el cual todos, todos los actores de aquel tiempo, han lanzado y escondido su propia basura. ¿Y ahora tengo que venir yo para volcar en el mis remordimientos? No, no lo haré".

En cuanto a la homosexualidad se presenta una forma natural de descubrirla y vivirla y también la maldad que puede provocar en quien es incapaz de aceptarse tal cual uno es. En ese sentido la descripción de ambiente y crudeza en el capitulo final lo convierten en uno de los mejores del libro.

Pese a lo que pueda parecer me ha gustado y la recomiendo. Pero de las personas admiradas siempre se espera más… Llegará sin duda.

2 comentarios:

Ana Rodriguez dijo...

Es un magnífico libro! Pero para cualquier persona sin tantos prejuicios, claro..
Esta crítica bloguera es la única negativa de tantas como he leído, aunque el autor se empeñe por transmitirnos que es una buena novela, se lee entre líneas que no le ha gustado nada, quizá por la historia, o por su manera dura y real de contarla, o por prejuicios varios.

Combatrock78 dijo...

¡Hola Ana!

Antes de nada, gracias por tu comentario.

Creo que mi opinión queda reflejada en el último párrafo...

"Pese a lo que pueda parecer me ha gustado y la recomiendo. Pero de las personas admiradas siempre se espera más… Llegará sin duda".

En cualquier caso, ánimo y a seguir leyendo...